Cerati, parte dos
(Leer la primera parte aquí ) Con el correr de los años, lejos de apaciguarse, mi gusto por Soda Stereo siguió creciendo, al punto de colocar a la banda en el podio de mis bandas favoritas, y me daba algo de bronca haberlos descubierto tarde, porque se habían separado en 1997. Pero ese fanatismo no se trasladó nunca a la carrera solista de Gustavo Cerati, quien se había mantenido en actividad. No me interesaba él. Había escuchado algo de su material, lo que sonaba en la radio o en los canales de música, pero no le di demasiada importancia. Seguramente también había algo de prejuicio al creer que un solista nunca va a llegar al nivel alcanzado con su anterior banda. Hay ejemplos que demuestran eso en la historia, y seguramente éste iba a ser uno más. Sin embargo es extraño que en el período transcurrido entre el 2000 y el 2005 tuviese a Soda tan alto, y a su vez sintiese tanta indiferencia por Cerati. Pero en el 2006, al mismo momento que yo me ponía de novio con Nina, Cerati ...