Carta espontánea

Ambos somos, me doy cuenta,

de carácter diferente,

uno es loco, insolente

y a la diversión enfrenta,

cuando el otro se presenta

estudioso, responsable,

formal y en exceso amable.

Es un vínculo oportuno:

uno en otro y otro en uno

encontramos lo anhelable.

 

Reconozco que en mi mente

de imaginación frondosa

hay criaturas que me acosan

pero que todos no entienden;

hay fantasmas, cuasi hirientes,

delirantes y algo oscuros,

también duendes, más bien puros,

divertidos y agradables.

Ellos son los responsables

de estas líneas, te aseguro.

 

Mientras estoy redactando

la carta, tomé consciencia

que conllevo la existencia

de estos seres, mas el mando

mío es, y me estoy dando

cuenta que son el motivo

que me otorga un distintivo.

¿Y tus monstruos, tus quimeras?

Quisiera las compartieras

puesto que no las percibo.

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