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Si palmo, palmo dormido (parte dos)

Al entrar al baño, lo primero que hice fue mirarme al espejo, como intentando encontrar un poco de compasión en ese otro yo que me miraba desde el reflejo. Tenía miedo. Me senté en el borde de la bañadera, y recordé lo que hacían en las películas las víctimas de picadura de serpientes: se succionaban la herida para expulsar el veneno inyectado en el organismo. Sonaba absurdo, poco convincente, pero en aquel momento era la mejor herramienta que tenía. Siempre tuve buena elasticidad en las piernas, así que no fue muy difícil ponerme la planta del pie en contacto con la boca. Apoyé los labios e hice la mayor fuerza posible hacia adentro. Pero no sé qué esperaba; si imaginé que iba a sentir un torrente de veneno viniendo a mi boca. Nada de eso. Fue lo mismo que succionar una tabla de madera. Igual por las dudas escupí saliva en la pileta. Apreté con los dedos en el lugar en que había recibido el pinchazo, y asomó una minúscula gota de sangre. No estaba seguro de qué hacer. Por un...

Si palmo, palmo dormido (parte uno)

Durante el verano del ’98 (y no hablo del programa de televisión sino de ese momento) yo tenía unos trece años, y para pasar las vacaciones había venido mi primo Jorge (que vivía en una estancia, en un pueblo de la provincia de Córdoba) a quedarse dos semanas en casa, y después mi hermano y yo nos fuimos con él a pasar otro tanto de días allá, al campo. En Laguna Larga (nombre de pueblito) nos pasábamos las tardes corriendo y haciendo ya no recuerdo qué cosas en el campo, o bien nos íbamos en moto al pueblo, o a la pileta del club, a visitar demás parientes y a comprar bombitas de agua. A la noche las actividades eran más acotadas, porque la noche es noche en el campo. A veces Jorge salía con sus amigos (ni mi hermano no yo nos sentíamos muy atraídos por ese plan), pero sino lo más habitual era quedarse en la casa de la estancia, jugado al FIFA 98 en la computadora, o alquilábamos películas en VHS para ver durante la noche. Alguna vez aprovechamos para alquilar una porno, y ya la...