Conexión
Me estoy levantando a eso de las 9:15, pese a que el despertador estuvo sonando intermitentemente desde una hora antes. Llego a la estación de tren todavía con cara de dormido. Es que vengo durmiendo poco, acostándome tarde, lo sé. Aunque siempre me acosté tarde. Pero se ve que el día a día rutinario ejerce un peso en lo anímico. Hace ocho meses que terminamos con Laura. Si bien estuvieron los dolores y pesares propios de cualquier ruptura, yo sentía que era un final inevitable, y en su momento también se me figuraba como un alivio. Debo decir que nunca la amé, en los dos años que estuvimos juntos. Pero quise enamorarme; de algún modo aposté a una relación y esperaba llegar a sentir ese amor, pero no pasó. Y con el correr de los meses se fue poniendo cada vez más en evidencia que ambos queríamos cosas diferentes, y que una proyección a largo plazo se volvía imposible. Después de acordado que lo nuestro había concluido, y de devolvernos mutuamente las cosas que habían quedado ...