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Una especie de cábala

Hoy me desperté un tanto sobresaltado, no tanto exteriormente. No es que estaba agitado, y haya pegado un salto en la cama, pero sí tuve un sacudón interno producto de un sueño. Otra vez un sueño. Pero en esta ocasión fue con Laura, mi más reciente ex novia. En esta vivencia nocturna yo estaba por proponerle casamiento. No estoy seguro por qué lo hacía, porque no estaba convencido. Pero aún así lo iba a hacer, como empujado por alguna fuerza, sabiendo que iba a ser una decisión difícil de deshacer. Me desperté con estas imágenes frescas en la mente, sin terminar de entender el significado. Pero traté de no darle mayor importancia. Me vestí rápido y fui al baño a lavarme la cara y los dientes. Me dispuse a salir rápidamente, porque a las 11 de la mañana jugaba Argentina contra Francia, por los octavos de final, y había planeado ir a ver el partido a Oveja Negra, mi bar de cabecera. Oveja me viene acompañando desde prácticamente su inauguración, unos catorce años atrás. Hubo pe...

Celeste y blanco

Ayer leí en un blog sobre la falta que tenemos de un sentimiento nacionalista, y del uso de los colores patrios, y me hizo acordar de algo. Allá por el año 2002, en previo al 25 de mayo, me compré un pin de la bandera argentina, para usar prendido en el pecho a modo de escarapela. No recuerdo el momento en que tomé esa decisión, pero estimo que una parte era por la cercanía a la fecha patria, y otro tanto por estar próximo el inicio del mundial de Corea-Japón. La cuestión es que me compré el pin, y lo empecé a usar todos los días. Pasado el 25 de mayo, se vivía todavía un aire de orgullo por los colores celeste y blanco, que se veía reflejado en la tele, vía pública y demás, como suele pasar en los años de mundial. Y yo seguí con mi banderita prendida a la ropa. El 12 de junio nuestra selección empató con Suecia, dejándonos automáticamente fuera de competencia. Fue un golpe que nadie esperaba, y esta prematura eliminación suprimió de un tirón cualquier ilusión mundialista. S...